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La velocidad al caminar como indicador clave de salud y autonomía

El entrenador Enrique Verdugo advierte que reducir el paso al andar es una señal temprana de fragilidad física. Mantener la movilidad en caderas y tobillos es fundamental para el bienestar a largo plazo.

Redacción Relieve
Foto: xataka.com.mx

El entrenador Enrique Verdugo ha señalado recientemente que la velocidad al caminar constituye uno de los indicadores más precisos sobre el estado de salud y la autonomía física de las personas. Según sus observaciones, una disminución notable en el ritmo habitual de marcha suele ser el primer aviso de fragilidad o pérdida de capacidades funcionales a futuro, un fenómeno que requiere mayor atención en la prevención geriátrica y de salud general.

Cumplir con la meta diaria de 10,000 pasos se ha consolidado como el estándar de actividad física más reconocido por la población. Sin embargo, Verdugo subraya que alcanzar esta cifra no debe ser el único objetivo, ya que la calidad del movimiento y la intensidad son factores determinantes para obtener beneficios reales. Caminar por ejercicio requiere, según expertos en acondicionamiento físico, una velocidad constante de al menos 5 kilómetros por hora para impactar positivamente en el sistema cardiovascular.

El deterioro de la marcha está estrechamente relacionado con la pérdida progresiva de movilidad en articulaciones clave como las caderas y los tobillos, un proceso que suele acelerarse con la edad. Esta rigidez limita el rango de movimiento y obliga a compensar el esfuerzo, lo que eventualmente altera la biomecánica natural del cuerpo. La recomendación es integrar ejercicios de movilidad y fortalecimiento muscular de manera constante para preservar la funcionalidad de estas estructuras.

Para el entrenador, la clave reside en la combinación de una actividad física programada y la atención a los cambios en los patrones de movimiento. Más allá de la cantidad de pasos, la capacidad de mantener una marcha ágil y sin dolor es un síntoma de bienestar que permite a las personas conservar su independencia por más tiempo. La prevención, mediante el trabajo de flexibilidad y fuerza, se presenta como la herramienta más eficaz ante los desafíos físicos que plantea el envejecimiento.

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