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La disputa por denominaciones de origen afecta el comercio de quesos

México y Estados Unidos mantienen un diálogo técnico sobre el uso de nombres de quesos, un tema central en la agenda de propiedad intelectual y comercio internacional.

Redacción Relieve
Foto: xataka.com.mx

La regulación sobre las denominaciones de origen se ha convertido en un punto crítico dentro de las mesas de negociación comercial entre México y Estados Unidos. La controversia gira en torno al uso de nombres de quesos tradicionales, donde productores de ambos países buscan proteger sus mercados y derechos de propiedad intelectual frente a la competencia extranjera. Este conflicto técnico, aunque parece específico, impacta directamente en las cadenas de suministro y en la capacidad de las empresas mexicanas para posicionar sus productos lácteos en el mercado norteamericano bajo etiquetas reconocidas globalmente.

El núcleo del debate reside en si nombres como manchego, feta o parmesano deben ser considerados términos genéricos o denominaciones exclusivas ligadas a regiones geográficas específicas. Mientras los productores europeos y algunos sectores estadounidenses abogan por restricciones estrictas para proteger el origen, la industria mexicana sostiene que el uso de estas denominaciones es una práctica consolidada desde hace décadas en el país. Representantes de la Secretaría de Economía han indicado que cualquier modificación en los acuerdos vigentes debe considerar la viabilidad operativa de las queserías nacionales.

Las negociaciones actuales se centran en la protección de la propiedad intelectual dentro del marco del T-MEC, buscando un equilibrio que no afecte la competitividad de las pequeñas y medianas empresas mexicanas. Las autoridades mexicanas han señalado que su postura es salvaguardar los intereses de los productores locales, evitando barreras comerciales que dificulten el acceso a mercados internacionales. Por su parte, la contraparte estadounidense insiste en la homologación de criterios internacionales que, según ellos, otorgarían mayor certeza jurídica al consumidor final.

Este diferendo comercial pone de manifiesto la complejidad de integrar normativas internacionales en el mercado interno. Mientras el diálogo continúa, los productores mexicanos se mantienen atentos a los posibles cambios en los requisitos de etiquetado y certificación que podrían surgir tras los acuerdos. La resolución de este conflicto no solo definirá el futuro de las exportaciones lácteas, sino que establecerá un precedente sobre cómo México gestiona su propiedad intelectual en foros multilaterales y bilaterales durante los próximos años.

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