Relieve
Lo que resalta del día
Tecnología

Arquitectos advierten sobre los riesgos de usar papel aluminio en ventanas

Ante las altas temperaturas registradas en México, el uso de papel aluminio en cristales se ha viralizado, aunque expertos señalan implicaciones técnicas negativas.

Redacción Relieve
Foto: xataka.com.mx

Durante el presente verano de 2026, marcado por temperaturas extremas derivadas del fenómeno de El Niño, ha circulado en redes sociales un método casero que consiste en cubrir los vidrios de las ventanas con papel aluminio. El objetivo de quienes adoptan esta práctica es reflejar la radiación solar y reducir el calor que ingresa a los hogares en diversos estados de la República Mexicana, buscando una alternativa económica ante el aumento en el uso de sistemas de climatización.

Sin embargo, arquitectos y especialistas en construcción han advertido que esta medida improvisada puede resultar contraproducente para la integridad de los materiales. La colocación directa del papel sobre el vidrio genera un choque térmico, ya que el aluminio absorbe y refleja la energía de manera irregular, lo que puede provocar fisuras o el estallido de los paneles de vidrio, especialmente en ventanas con marcos de aluminio o PVC que no fueron diseñadas para soportar tal acumulación de calor.

Desde una perspectiva técnica, los especialistas sugieren que existen métodos más eficaces y seguros para mejorar el aislamiento térmico de las viviendas. Entre las recomendaciones se encuentran la instalación de películas de control solar certificadas, el uso de cortinas térmicas o la colocación de persianas exteriores, las cuales permiten bloquear la entrada de luz directa sin comprometer la estructura de los cristales ni obstruir la ventilación necesaria para la salud ambiental dentro de la vivienda.

Además del riesgo estructural, los arquitectos señalan que el uso de papel aluminio deteriora la estética urbana y reduce la iluminación natural indispensable para el bienestar cotidiano. La recomendación es priorizar soluciones que mantengan la funcionalidad arquitectónica de los inmuebles, evitando parches temporales que, a largo plazo, podrían derivar en gastos mayores por reparaciones necesarias en los marcos y vidrios de las fachadas.

arquitecturaveranoclimahogareficiencia energética