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Amazon destruye libros físicos masivamente para entrenar modelos de inteligencia artificial

La tecnológica Amazon ha sido señalada por la adquisición y posterior destrucción de grandes cantidades de libros para alimentar sus sistemas de IA.

Redacción Relieve
Foto: xataka.com.mx

Amazon, la plataforma que comenzó su historia revolucionando la venta de libros físicos, enfrenta críticas por sus métodos actuales para desarrollar inteligencia artificial. Según diversos reportes, la compañía ha estado adquiriendo volúmenes en masa, incluyendo obras raras y ejemplares únicos, con el objetivo de escanear su contenido para entrenar algoritmos de aprendizaje profundo. Este proceso, que implica la destrucción física de los tomos tras ser procesados, ha generado un intenso debate sobre la preservación del conocimiento y los derechos de autor.

El procedimiento consiste en convertir el material impreso en datos digitales procesables por las máquinas, eliminando el soporte original en el proceso. Aunque la empresa ha sostenido que estas prácticas forman parte de la innovación tecnológica necesaria para competir en el mercado global, diversos sectores culturales han expresado su preocupación. La preocupación radica en que el uso de acervos literarios sin una consulta amplia podría vulnerar el patrimonio intelectual de los autores involucrados.

En México, especialistas en derecho digital y propiedad intelectual han señalado que este tipo de prácticas ponen a prueba los marcos regulatorios actuales. Aunque la legislación mexicana protege la propiedad literaria, el uso de datos para el entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial todavía representa una zona gris legal. Organizaciones civiles y académicos han comenzado a cuestionar si el valor de la innovación justifica la pérdida definitiva de obras físicas que, en muchos casos, forman parte de la historia literaria global.

La controversia también toca fibras sensibles en la industria editorial, donde se teme que la desaparición de libros físicos para alimentar máquinas disminuya el valor del mercado editorial tradicional. Mientras la compañía asegura que sus modelos buscan democratizar el acceso a la información, críticos afirman que el método resulta contraproducente. La destrucción de ejemplares raros es vista por bibliotecarios y archivistas como un atentado contra la memoria histórica, reduciendo la diversidad de fuentes disponibles para futuras generaciones.

Por el momento, no existe una regulación internacional que prohíba de forma explícita el uso de libros para el entrenamiento de modelos de lenguaje, pero la presión social está creciendo. Se espera que en los próximos meses organismos reguladores analicen el impacto de estas acciones en el ecosistema cultural. La discusión central se mantiene sobre si el progreso tecnológico debe estar supeditado al respeto por la integridad de los bienes culturales.

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